Programa de prevencion de ahogos

Ahora que ya estamos finalizando el mes de mayo son muchas las piscinas municipales, y otras tantas privadas, las que están dando comienzo a la temporada de verano. Una temporada que desde el punto de vista del tiempo se prevé muy soleada y con mucho calor, lo cual nos lleva a pensar que los bañistas acudirán en masa a disfrutar de las refrescantes aguas de estos sitios de recreo. Sin embargo, como ahora vamos a pasar a comentar con algo más de detalle, lo cierto es que al mismo tiempo que comienza la diversión, también comienza un periodo en el que las muertes por ahogamiento se disparan. ¿Qué se puede hacer ante esta lacra?

Lo primero que se puede hacer es invertir recursos, sobre todo a nivel económico, en dos aspectos que nos parecen claves. Por un lado en todo lo que tiene que ver con la seguridad propia de la piscina en sí como pueden ser algunos elementos como las escaleras o los bordillo, y la inversión, como segundo pilar fundamental, en recursos formativos para que las personas que están a cargo de esa piscina tengan todos los conocimientos  y tengan todos los medios a su alcance para no solo poder salvar la vida de los bañistas sino para, en cierta medida, poder prevenirlas.

Además de todo esto, y dado que puede ser que las inversiones que acabamos de mencionar no sean del todo suficientes, también instamos a los padres, madres y familiares en general, de los más pequeños de la casa, a permanecer todo el tiempo que puedan observándoles. Cierto es que puede parecer un acto de sobreprotección pero estadísticamente se ha comprobado que un niño de corta edad solo tarda en ahogarse aproximadamente un minuto. Un minuto que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Pero eso no es todo ya que según varios informes de varias asociaciones, sobre todo de padres, se ha comprobado que la mayor parte de los ahogamientos se producen justo antes de la comida y justo después de la comida. Un periodo de tiempo en el cual los adultos, por los motivos que sean, suelen prestar menos atención a los más pequeños de la casa. Un hábito que hay que corregir ya que lo que se pretende es que al finalizar este verano, y al igual que sucede con otro tipo de problemas como puede ser el de la carretera, se llegue con ninguna personas ahogada.